Jazz Clásico

El swing y la Big Bands: Crear arte arruinando un género

Rodolfo Meléndez Sánchez

El swing llegó durante la década de 1930 como la música más popular en Estados Unidos. Este estilo surgió dentro del jazz y pronto alcanzó una presencia que acaparó la radio, los salones de baile y la industria discográfica. Las agrupaciones que lo interpretaron eran grandes conjuntos de entre once y veinte músicos. Entre los directores más influyentes de ese periodo se encuentran Duke Ellington, Count Basie y Benny Goodman. El swing se caracterizaba por arreglos elaborados, secciones amplias de metales y una estructura que permitía la improvisación de solistas dentro del conjunto.

El término big band se utiliza para designar a las grandes agrupaciones de jazz que aparecieron a finales de los años veinte. Estas formaciones surgieron como resultado de la expansión del jazz de Nueva Orleans y de los cambios en la escritura de arreglos que comenzaron a desarrollarse en Nueva York a mediados de la década de 1920. El periodo más importante para estas orquestas se ubica entre 1935 y 1950. Durante esos años la música de baile dominó el mercado del entretenimiento y los conjuntos de swing se veían de forma habitual en teatros, hoteles y salas de concierto.

La organización interna de una big band estaba claramente definida en el escenario. Las secciones de saxofones ocupaban generalmente la primera fila a la derecha del director. Detrás se situaban los trombones. Las trompetas se ubicaban en la última fila del mismo lado. La sección rítmica se colocaba a la izquierda del escenario. Este grupo incluía instrumentos encargados de sostener el pulso musical y el acompañamiento armónico. El diseño permitía que cada sección ejecutara arreglos específicos que se integraban en un sonido ensamblado y colectivo.

Las big bands se caracterizaban por la presencia de secciones instrumentales duplicadas. No existía un formato único, aunque la estructura básica incluía tres áreas principales. La sección de metales incorporaba al menos tres o cuatro trompetas y dos o más trombones. En algunos casos aparecía un trombón bajo. La sección de maderas reunía cuatro saxofones o más, por lo general un alto, dos tenores y un barítono. Estos músicos alternaban en ocasiones con clarinetes o flautas. La sección rítmica se componía de piano, guitarra, contrabajo y batería. En conjunto el número de integrantes oscilaba entre doce y diecisiete músicos.

El desarrollo del swing coincidió con los años finales de la Gran Depresión en Estados Unidos. Durante ese periodo la música de las big bands se convirtió en un fenómeno popular. Los jóvenes acudían a los salones de baile para escuchar a sus orquestas favoritas. Las grabaciones instrumentales dominaban las listas de ventas. La radio transmitía presentaciones en vivo y los músicos participaban en programas nacionales. El movimiento también incluyó apariciones en películas y transmisiones especiales, lo que amplió el alcance de estas bandas dentro del entretenimiento masivo.

Entre 1910 y finales de la década de 1940 las big bands formaron una de las principales ramas del negocio musical. Estas agrupaciones respondían a las demandas cambiantes del público y a las condiciones económicas del momento. Algunas bandas permanecían durante largos periodos en hoteles o centros de espectáculos. Otras realizaban giras constantes con presentaciones en diferentes ciudades cada noche. Algunas desaparecían tras pocos meses de actividad mientras otras lograban mantenerse durante varios años.

El repertorio interpretado por estas orquestas estaba orientado al baile. La función principal de las presentaciones era acompañar reuniones sociales en grandes salones. La popularidad de este sonido convirtió a la música de big band en la forma dominante de la cultura popular estadounidense durante la década de 1930 y buena parte de los años cuarenta.

Entre las grabaciones que documentan ese periodo se encuentra el álbum For Dancers Only de la orquesta dirigida por Jimmie Lunceford. El disco recoge registros realizados entre 1935 y 1937. La banda contaba con solistas destacados como el trompetista Sy Oliver, el saxofonista alto Willie Smith y el tenor Joe Thomas. El repertorio incluye piezas como My Blue Heaven y Organ Grinder’s Swing. La orquesta era conocida por sus arreglos y por sus presentaciones cuidadosamente ensayadas.

Otra agrupación fue la dirigida por Bob Crosby. La Crosby Orchestra alcanzó notoriedad a mediados de los años treinta. Su sonido combinó elementos del Dixieland con el swing contemporáneo. El conjunto incluía músicos que habían abandonado la orquesta de Ben Pollack y que aportaron una identidad propia al proyecto. Las grabaciones realizadas entre 1936 y 1939 muestran una orientación hacia el jazz de Nueva Orleans.

La llegada de la orquesta de Count Basie a Nueva York en 1936 dio nuevas formas de apreciar el swing. El grupo provenía de Kansas City y presentaba una sección rítmica reconocida por su ligereza. Entre sus solistas destacaban Lester Young, Buck Clayton, Harry Edison y Dicky Wells. Las grabaciones realizadas para el sello Decca entre 1937 y 1939 documentan la historia de esta formación.

Un momento importante ocurrió cuando Benny Goodman presentó a su orquesta en el Carnegie Hall. El concierto fue una de las primeras presentaciones completas de jazz en ese recinto. La banda incluía músicos como Harry James y Gene Krupa. También participaron Teddy Wilson y Lionel Hampton en los números de trío y cuarteto. Las grabaciones del evento permanecieron archivadas durante más de una década antes de ser publicadas.

En 1938 el clarinetista Artie Shaw alcanzó gran popularidad con su interpretación de Begin The Beguine. Durante ese periodo su orquesta superó momentáneamente la fama de otras bandas de swing. El repertorio también incluía piezas como Frenesi, Summit Ridge Drive y Concerto for Clarinet. Shaw dirigió seis big bands en menos de quince años y se mantuvo constante dentro de la industria discográfica.

Otro líder destacado fue el trompetista Erskine Hawkins. Su orquesta grabó temas instrumentales que alcanzaron éxito comercial, entre ellos Tuxedo Junction, After Hours y Tippin’ In. El conjunto contaba con músicos como el trompetista Dud Bascomb, el saxofonista tenor Paul Bascomb y el pianista Avery Parrish.

El pianista Earl Hines dirigió sus propias orquestas desde finales de la década de 1920 hasta 1948. Durante los años 1939 a 1942 su grupo registró piezas como Boogie Woogie On St. Louis Blues, G.T. Stomp y Second Balcony Jump. El cantante Billy Eckstine participó en varias grabaciones de ese periodo. La banda incluía también al saxofonista Budd Johnson como solista principal.

El trombonista Tommy Dorsey lideró una de las orquestas más populares del swing después de separarse de su hermano Jimmy Dorsey en 1935. Las grabaciones realizadas entre 1939 y 1945 incluyen piezas como Well All Right, Swing High, Swanee River y Opus No. 1. El repertorio del grupo combinaba jazz con baladas vocales y música de baile.

La orquesta de Glenn Miller alcanzó enorme popularidad entre 1939 y 1942. Durante ese periodo el grupo acumuló numerosos éxitos comerciales. Entre las canciones más difundidas se encuentran Moonlight Serenade, In The Mood, Chattanooga Choo Choo y A String of Pearls.

El baterista Gene Krupa inició su propia big band en 1938 después de obtener fama con la orquesta de Benny Goodman. En 1941 su grupo alcanzó mayor notoriedad con la participación de la cantante Anita O’Day y del trompetista Roy Eldridge. Grabaciones como Let Me Off Uptown y Thanks For The Boogie Ride fueron muy populares entre la juventud de la época.

En 1943 Duke Ellington presentó en el Carnegie Hall la suite Black, Brown and Beige junto con otras composiciones de su repertorio. La orquesta incluía solistas como Johnny Hodges, Ben Webster, Harry Carney y Ray Nance. El concierto fue un homenaje a sí mismo, ya que, resumió más de una década de desarrollo musical dentro de su carrera.

El clarinetista Woody Herman formó su primera big band en 1937. En 1944 creó la agrupación conocida como First Herd, una de las últimas grandes bandas surgidas durante la era del swing. El grupo registró temas como Apple Honey, Northwest Passage y Your Father’s Mustache. Posteriormente el Second Herd incorporó influencias del bebop y anticipó transformaciones posteriores en el jazz.

El dominio cultural de las big bands comenzó a disminuir hacia finales de los años cuarenta. La aparición del rock and roll y el cambio en los gustos del público alteraron el panorama musical. Durante la década de 1960 el declive de las grandes orquestas se hizo evidente. Aun así el legado del swing no se puede negar, aun cuando los quintetos quieran fingir que jamás existieron.

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