Geoff Dyer: and all that jazz
Agustin Ortiz
Ya sea arte, vida de los escritores o el triunfo crepuscular de las celebridades, lo cierto es que desde su debut en 1986, la mirada del británico Geoff Dyer (1958) parece ser una a la cual ningún tema se escapa, siempre a medio camino entre el análisis clínico y el ensayo más personal, construyendo un corpus donde pueden ser observadas obsesivamente tanto esa obscura obra maestra de Andrei Tarkovsky llamada Stalker (en Zona, 2012) como la historia de la fotografía partiendo de sus favoritas personales (See/Saw, 2021), siempre dejando un poco de si mismo en libros que se leen cómo escritos por un Anthony Bourdain más contemplativo, uno que no siente la necesidad de salir de casa para viajar.
Y es en el recién traducido Pero hermoso: un libro sobre jazz (originalmente publicado como But Beautiful en 1991) que alc, rindiendoanza la cumbre de su estilo al narrar las aventuras, temperamentos, desgracias y manías de un puñado de titanes del jazz, quienes bien pueden ser el atormentado Chet Baker, el conflictivo Charles Mingus o (en el que quizá sea el mejor capítulo del libro) el excéntrico y sensible Thelonious Monk, todo esto narrado en una especie de novela-en-cuentos donde un road trip entre los jazzistas Duke Ellington y Harry Carney se convierte en el marco para narrar con compasión y asombro las mentes de algunos de los artistas que hicieron al jazz ser lo que es hoy.
Un libro adictivo, un libro que suena.

¿Qué escuchar?
Ensamblado, más que grabado, por ese genio que fue Hal Willner (1956-2020, Director musical de SNL desde sus inicios y padre del álbum tributo moderno, donde su curaduría ha rendido tributo desde a Nino Rota hasta a Disney), Weird Nightmare: Meditations on Mingus de 1992 busca rendir tributo a esa fuerza de la naturaleza que fue el bajista Charles Mingus (dueño tanto de una sensibilidad exquisita como de un temperamento volcánico que lo hizo alumbrar algunas de las más grandes obras maestras dentro del jazz), reuniendo a una alineación sui generis donde Charlie Watts, Henry Rollins, Chuck D, Vernon Reid, Leonard Cohe, Diamanda Galás y Elvis Costello, por mencionar algunos, rinden tributo al genio en medio de interpretaciones Avant Garde de su canon (con instrumentos caseros, nada menos) y recitaciones de la extravagante autobiografía de Mingus (Impagable ese Robbie Robertson leyendo el encuntro entre Mingus y Bobby Fisher en una clínica psiauiatrica), honrando tanto al genio como a la figura.
Un disco sublime y difícil.
Mingus no merecía menos.



