Películas y series

Domingo en Tlatelolco

Un departamento en Tlatelolco, un corte de energía eléctrica, una pizza, un pastel y cuatro personajes bastaron para que Fernando Eimbcke construyera Temporada de patos, largometraje estrenado en 2004. La historia sigue a Flama, Moko, Rita y Ulises durante un domingo en el que la aparente falta de acontecimientos abre espacio a encuentros, conversaciones y descubrimientos personales.

Temporada de patos (2004) - IMDb

La recepción fue inmediata. La producción obtuvo 11 premios Ariel, entre ellos Mejor Película, Dirección, Guion Original, Fotografía, Edición y Ópera Prima. Ese reconocimiento colocó a Eimbcke entre los realizadores más destacados de su generación y abrió el camino para proyectos posteriores como Lake Tahoe y Club Sándwich. El filme también circuló por festivales internacionales, incluido Cannes, donde despertó interés por una propuesta alejada de los relatos de violencia que dominaban buena parte del cine mexicano de aquellos años.

La historia se desarrolla en un domingo cualquiera. Dos adolescentes de catorce años permanecen solos en casa con la intención de jugar videojuegos. La visita de una vecina que necesita el horno para preparar un pastel, la llegada de un repartidor de pizza y un apagón alteran la rutina. Más adelante, un error en la preparación de unos brownies provoca nuevas situaciones entre los personajes. El guion transforma acciones cotidianas en el motor dramático de la película y hace del ocio un espacio para explorar la amistad, la adolescencia y la soledad.

Temporada de patos (2004) | MUBI

Tlatelolco carga con el recuerdo de la matanza estudiantil de 1968, aunque Eimbcke buscó mostrar el lugar desde otra perspectiva. La actriz Danny Perea explicó que el director pretendía presentar las historias cotidianas que también forman parte de ese espacio urbano. El reparto, integrado por Diego Cataño, Daniel Miranda, Danny Perea y Enrique Arreola, aportó interpretaciones naturales favorecidas por la libertad que el director concedió durante el rodaje. Incluso Arreola fue seleccionado después de que los jóvenes protagonistas participaran en la elección del personaje del repartidor de pizzas.

Las críticas coincidieron en destacar la sencillez de la propuesta. El ensayo publicado por Ríodoce señala que la cinta convierte actividades comunes, como discutir frente a un cuadro, preparar un pastel o esperar el regreso de la electricidad, en momentos capaces de sostener el interés narrativo. También resalta la fotografía en blanco y negro de Alexis Zabé, cuyos encuadres aportan información adicional sobre los personajes y el espacio que habitan.

Temporada de patos. Así lucen hoy los protagonistas de la película- Grupo Milenio

Desde España, el crítico Javier Ocaña, de El País, reconoció la cercanía, sinceridad y naturalidad de la dirección de actores, además del trabajo visual de la película. También consideró que la segunda mitad pierde fuerza al extender la historia más de lo necesario, aunque valoró el retrato de la adolescencia y el cuidado formal de la puesta en escena. Esa diversidad de opiniones confirma el impacto de una obra que continúa siendo referencia obligada para comprender la renovación del cine mexicano contemporáneo.

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